Merkadigne 2014. Vindran els Petaxof de nou?

El proper dia 1 d’abril celebrarem tots el Merkadigne 2014.

Ja podem portar de casa nostra coses que no fem servir i que estiguin en bon estat. Poden ésser llibres, els veïns del primer que no paren de insistir en posar la seva publicitat a la vostra bústia, música, pelis, roba, joguines, o fer intercanvi de polls.

Tots els nens i nenes que portin alguna cosa en bon estat a la classe, rebran un val per a poder bescanviar-lo el mateix dia del Merkadigne per allò que els agradi.

Insistim que cal  que portem coses en bon estat. És important.

I no us preocupeu que més endavant ja demanarem la col·laboració per a triar i ajudar durant el mercat.

També cal comentar que se’ns ha informat des del Departament d’Andròmines de la Policia que l’inspector PocaFeina serà l’encarregat de vigilar tot l’esdeveniment d’incògnit. Sembla que segueix sospitant que els  Petaxof tornaran a la càrrega.

Per cert, si durant aquests dies detecteu a ésser estranys amb un comportament igualment insòlit, només cal que decidiu si esteu del bàndol dels Petaxof o d’en PocaFeina per a saber com actuar.

Us mantindrem puntualment informats de les novetat que puguin anar sorgint.

 

 

 

 

Las truculentas aventuras de la despreciable Penélope de Santa María. Cachito 9

En el cachito anterior: Un negro entre mis piernas y yo sin saberlo. Por suerte mi segunda hija nació de puro blanco. Disfruté de un fulminante y ventajosos divorcio y vi la luz al fondo del túnel donde llevaba meses prisionera.

CACHITO 9

Contraté, de forma clandestina, los servicios de un médico privado de los más reconocidos en la alta sociedad y con clínica privada muy cerca de la casa familiar que me vio nacer. Su misión era llevar a cabo un trasplante exitoso sobre mi persona. Por una más que cuantiosa suma de dinero debía preparar mi cuerpo para un trasplante medular, hacer la prueba de compatibilidad a mi familia más cercana y en caso necesario buscar un donante compatible en la lista oficial de donantes,  llevar a cabo el trasplante y posterior seguimiento.  Ya sé que piensas. Soy una frívola, impresentable y despreciable mujer capaz de cualquier cosa por satisfacer mi ego interior, sin pensar en lo demás. No estás en cierto. Mi primera reacción al oír la sorprendente noticia, fue el trasplantar a mis pobres hijas con sangre pura y totalmente blanca. Pero no fue posible. Se negaron en rotundo. No parecía afectarlas en lo más mínimo su oscuro origen. Tuve que tomar cartas en el asunto yo misma. “Si mi entorno no quiere cambiar, hazlo tú misma”. Pero el encontrar donante compatible no fue tan fácil. Parece que el dinero no lo es todo, aunque ayuda. Extrañamente mi familia se negó en redondo a hacerse las pruebas de compatibilidad. ¿Raro, eh? No tan raro y ya verás la razón. Mi médico consiguió muestras de sus sangres de forma extraoficial y sin su consentimiento. Realmente no era nada compatibles, nadita de nada. Ni Marquitos, al que inicialmente no incluí en la lista de posibles donantes, por si me traspasaba su tendencia tan subversiva, se parecía a mí.

Avances cachito décimo: Pero aun el destino me deparaba más  sorpresas. El tratamiento estaba destapando grandes secretos y venganzas deplorables.

 

Las truculentas aventuras de la despreciable Penélope de Santa María. Cachito 8

En el cachito anterior: En aquellos días descubrí el terrible secreto que escondía Thomas y que hizo tambalear los férreos cimientos que sustentaban mi vida.

CACHITO 8

Violeta nació de puro blanco y con rasgos nórdicos, como mi madre. Dentro de lo malo, no nos podíamos quejar, visto el plan. Conseguí casi olvidar el innombrable origen esclavo de las dos niñas después de asistir durante años a la psicóloga que trataba a mi madre de las depresiones que sufría cada vez que dejaba de ingerir su dieta de alcachofas. Se había vuelto una adicta a la alcachofina.
Pero si te he de ser sincera,  el psicoanálisis y la terapia no pudieron eliminar esa desesperación que llevaba dentro. Menos mal que el destino, la fortuna y/o la casualidad me hicieron llegar una sorprendente notica. Los trasplantados de médula o sangre periférica sufrían una transformación irreversible y extraordinaria, adoptando los caracteres genéticos de sus donantes compatibles. Era como cambiar de identidad pero de la raíz misma. Eso me dio que pensar y mucho.
Mi nuevo proyecto personal empezó el 17 de octubre del 2012. Después de haber retocado mi físico hasta el límite, de atiborrarme a pastillas para disminuir la maldita ansiedad, después de descubrir que despreciaba a mis propias hijas y que deseaba matar a mi exmarido a golpes de martillo; estaba claro que debía hacer algo. Y lo hice.

Avances cachito noveno: La medicina iba a solventar todos mis problemas. También el dinero, para que engañaros.

Las truculentas aventuras de la despreciable Penélope de Santa María. Cachito 7

En el cachito anterior: Tengo dos despreciables hijas y un hijo al que adoro con locura.

CACHITO 7

Fue una mala época, muy mala época. En aquellos días descubrí el gran y horroroso secreto que me escondía Thomas. Su origen negro. Su abuelo paterno era un negro de los de negra noche que tocaba el saxo en un grupo de blues en New Orleans. Ese negro cautivó a la joven ranchera y heredera de uno de los mayores ranchos gringos, en la fiesta de Mardi Gras. Su collar de perlas, de rosa nacarado, calló de bruces contra el elegante y ladeado sombrero Borsalino del saxofonista mientras entonaba una melancólica melodía.
Ya supondrás que Thomas no heredó el color cenizo de su padre. La genética le honró con la suerte de la dominancia blanca y con una habilidad para eliminar pruebas del pasado verdaderamente extraordinario. Según explicó, su padre murió nada más nacer Thomas al ser envestido por un búfalo. Su madre destrozada, destruyó todas sus fotos para no recordar aquel fatídico día.
Un negro entre mis piernas y mis hijas para colmo mestizas. Divorcio fulminante y vuelta a la casa de mi infancia en l’Avinguda Tibidabo con el ánimo y el físico por los suelos. Pero ten muy claro que mi sed de venganza y la de todos los Santa María, no estaban precisamente por los suelos. El aborto no fue posible ni utilizando los importantes contactos de mi descompuesto padre. Aquí creo necesario hacer un inciso. Te habrá sorprendido que papá aceptara algo tan abominable como el aborto ¿cierto? Pero en su particular doctrina sitúa antes negarle la vida a un negrata que oponerse a un aborto. Y es que a su conocida doctrina “En casa no entrará nunca ni un rojo, ni un maricón” se le ha de añadir “ni un negro”.

Avance del cachito octavo: Un negro entre mis piernas y yo sin saberlo. Por suerte mi segunda hija nació de puro blanco. Disfruté de un fulminante y ventajosos divorcio y vi la luz al fondo del túnel donde llevaba meses prisionera.

 

Las truculentas aventuras de la despreciable Penélope de Santa María. Cachito 6

En el cachito anterior: Estudié en las mejores universidades. Y fue en esa época donde conocí a Thomas e hice amistad con importantes personalidades que aun hoy conservo como oro en paño.

CACHITO 6
Tengo dos hijas  a las que desprecio y  a un hijo al que adoro con locura. Actualmente mis dos hijas se encuentran en paradero desconocido, Se fugaron del internado para señoritas Le Rosey, en Gstaad, Suiza, donde las enviamos. Mi hijo varón, por el contrario, es la viva imagen de su tío Álvaro y un encanto. En estos momentos está pasando una temporada en el correccional de menores después de linchar a un compañero de clase y luego a su profesor de matemáticas.
Hace unos años mi vida cambio rotundamente y fue el inicio de una transformación. Diría yo que de una verdadera mutación evolutiva.
Mi cirujano se negó a intervenir una vez más sobre mi cuerpo, coincidiendo con mi segundo embarazo. Según él, no era posible quitar ni poner nada más en ese cuerpo mío sin riesgo de perder la vida. La cara era intocable. Los brazos y muslos ya no permitían eliminar más grasa. La cintura ya tenía el diámetro de la boca de un frasco de aceitunas. Hasta mis dedos ya eran unos perfectos dedos de muñeca de porcelana.
Esa noticio me dejó sin sentido de vida. No más operaciones en un cuerpo que en esos momentos estaba inflado de pies a cabeza por la pequeña Violeta que crecía sin mesura dentro de mi maravilloso y hasta hacía poco plano vientre. Ese embarazo acabaría con ese cuerpo moldeado a golpes de esfuerzo y dolor.

Avance del cachito séptimo: En aquellos días descubrí el terrible secreto que escondía Thomas y que hizo tambalear los férreos cimientos que sustentaban mi vida.